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Sin Limites

«Fui un desaventajado emocional»

15 de diciembre, 2017,

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Hasta los más desaventajados sobresalen en algo, y al inverso, las desventajas físicas, emocionales o intelectuales, de nacimiento o desarrollo, son de todos. Todos tenemos alguna desventaja en algo y sobreponernos a ella exige autoestima. El apoyo, la aceptación y el aprecio de otros son importantísimos cuando carecemos de ella.

Yo fui una persona que gracias a Dios contó

con el aprecio de otros. Su aceptación me ayudó a desarrollarme en áreas en las que sobresalí sin saberlo, casi a pesar mío, cosas como ser comunicador y escritor.

Todos tenemos talentos especiales, pero muchos no los vemos. Fui uno de ellos, enredado por una bipolaridad que me afectó, lo que antes llamaban manía depresiva. A mí me ayudó el aprecio de otros, me dio la autoestima que necesité en la ocupación que integró mi vida.

Hay pocas cosas que nos ayuden tanto a integrarnos al mundo y a nosotros mismos como ocuparnos en algo. Conozco un joven autista en grado severo que sobresale en arte y hoy se ocupa como pintor con calidad de museo. Su arte, su ocupación, lo integra. Stephen Hawking, el astrofísico paralizado, su ocupación lo mantiene vivo.

Mi hija Carolina de 47 años nació con parálisis cerebral y estaría confinada a una cama… pero se mueve con silla eléctrica y es asistente escolar en una primaria de Stockton, California. Ella sobresale en su voluntad de vivir, espíritu de entrega y servicio, eso la llevó a su ocupación y la integró al mundo. La aceptación y el aprecio que le dimos la ayudó a ubicarse.

Hay bien en todos lados, hasta en las vidas más difíciles, y si no lo vemos en ellas no es porque no exista. Hay que ayudar a quienes no lo ven, tan dedicados a paliar sus miedos y sobrevivir que no se dan tiempo para atender a nadie, ni a sí mismos. Los miedos, el miedo existencial, se despejan con amor.

La mayoría carece de madurez durante grandes porciones de sus vidas, yo fui bastante extremo en eso. Lograrla es tarea de todos, ricos o pobres, sanos o enfermos, analfabetos y cultos, llegar a ella es una hazaña, una conquista, un logro para todos.

Creí “estar” o “ser” “maduro” porque mi inmadurez no se veía a sí misma, es difícil darse cuenta de quienes somos. La madurez e se encuentra en la verdad profunda más allá de la superficie, llegamos a ella cuando decimos lo que sentimos y sentimos lo que decimos, ‘cosas’ que muchos mantenemos separadas y ocultas.

La reconciliación de la madurez se encuentra con aceptación de uno mismo, auto aceptación, y cuando no se tiene hay que ayudar dando aceptación a quienes no la tienen. Todos necesitan aceptación, hasta el más malvado tiene algo que aceptar.

No hay madurez sin aceptación ni auto aceptación sin transparencia a nosotros y los demás. Necesitamos descubrirnos y si no nos ven o no nos vemos… que no sea porque nos cubrimos.

En el proceso de nuestro descubrimiento encontramos tres personas, física, emocional e intelectual, y nuestra tarea es unirlas, volvernos uno en nuestra trinidad humana, ser a semejanza de Dios en la unión de nuestras tres personas.

Ser verdaderos, amar, darse, ser ofrendas, eso debemos ser, así encontraremos a Dios hasta en los difíciles de apreciar… y especialmente en ellos.

Escritor : Guillermo Descalzi