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Sin Limites

Por: Cecilia Alegría, la Dra Amor.

15 de diciembre, 2017,

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¿QUÉ FACTOR GARANTIZA LA

UNIDAD DE LOS MATRIMONIOS CON HIJOS DISCAPACITADOS?

Las parejas que tienen hijos discapacitados y se mantienen unidas con el paso de los años, nos podrían dar su testimonio de tenacidad y perseverancia dos grandes valores asociados al amor eterno mencionando una virtud que tuvieron que cultivar, ineludiblemente, para mantenerse unidos, sobre todo en medio de la adversidad: la paciencia.

Nadie duda que sea difícil criar, velar por y cuidar de hijos discapacitados. Si el matrimonio de por si es una experiencia para valientes por la cantidad de conflictos y crisis que habrán de sobrellevarse a lo largo del camino, los esposos que comparten la responsabilidad de educar a un niño discapacitado tienen otro motivo de estrés que agregar a los ya existentes. No es mi objetivo repasar todos los problemas asociados a la crianza de hijos minusválidos. Mi meta es responder a la pregunta planteada en el título de este artículo y, aunque la paciencia puede ser considerada una virtud fundamental para la unión de la pareja en condi-ciones de adversidad, hay otros fac-tores inclusive más importantes.

El apóstol Pablo quien escribió la más bella descripción sobre el amor en 1 de Corintios 13, la que se lee en todas las bodas religiosas resalta la paciencia como la primera cualidad del amor. “El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…”

Amor Ágape

Ahora bien, la virtud de la paciencia también está implícita en la última parte del verso bíblico cuando Pablo subraya que el amor todo lo sufre, todo lo espera y todo lo soporta. ¿Todo lo sufre y lo soporta? ¿Cuántos de ustedes creen que pueden lograr semejante objetivo, aparentemente tan inalcanzable, basándose en sus propias fuerzas y en su propia capacidad e amar? Muy pocos, si somos honestos, muy pocos. Y es que, si pretendemos amar con un amor humano, limitado y voluble, las posibilidades de persistir en el compromiso de un amor eterno y “en las malas” son mínimas. La única forma de lograrlo es a través de un amor sobrenatural operando a través de nosotros.

Entonces, inclusive más que la paciencia, yo diría que el principal factor que garantiza la unidad y perdurabilidad de la pareja sobre todo las que tienen el reto de criar hijos discapacitados es la práctica del amor ágape que proviene de Dios. El amor ágape está basado en ese amor sobrenatural, divino. Ágape es el término griego que sirve para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien y la felicidad del ser amado. Este tipo de amor es, en mi opinión, el mejor antídoto para el egoísmo humano.

El apóstol Juan, quien se definía a sí mismo como “el discípulo que Jesús amó” hizo una hermosa exhortación al respecto: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” (1 de Juan 4: 7-8)

¿Qué tal marcharían nuestros matrimonios si el que los guiara fuera el creador del amor? ¿Cómo funcionaría nuestra relación amorosa si nos dejáramos usar por Él? ¿Qué tal si cada vez que aparece un conflicto permitimos que Su amor fluya a través de nuestro ser hacia el otro? ¿Qué tal si aceptamos que Él nos purifique, nos refine y nos eleve en el camino del conocimiento y la práctica de Su amor sobrenatural? El camino del amor sería más bello y pleno en nuestras vidas si Él estuviera en el centro, enseñándonos a amar a otros como Él nos ama.

La mejor forma de desarrollar la virtud de la paciencia y cualquier otra virtud o valor moral se da a partir del conocimiento y la práctica del amor ágape, ese amor sobrenatural que todo lo perdona y todo lo soporta, aquel que viene de Dios, aquel del Dios de amor que vive en nosotros.

Para mayor información visiten: www.ladoctoraamor.com